Acervo Poético

blog de poesía olvidada y poco leída

La otra mitad del Cervantes

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         Todos recordamos que en 1980 Borges recibió el Premio Cervantes, pero no siempre que lo hizo en forma compartida con el español Gerardo Diego. En todo caso la curiosidad del lector argentino no suele indagar en la obra de este ocasional compañero de Borges. Ambos habían participado de las vanguardias de los años 20. En Madrid, en el café Colonial o en la plaza Santa Ana, soñaban con una poesía “más allá”, una poesía “ultra”. Luego de más de medio siglo de diversa e incesante alianza con la literatura, se reencontraron para recibir el premio de manos del Rey Juan Carlos I.

 Diego, que además de una licenciatura en letras poseía una sólida formación musical, caracterizaba de este modo su propia estética:

“Yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmela –nueva-, para mi uso personal e intransferible. Hay horas para explorar esos mundos y horas para encerrarse a solas con sus recuerdos. Y todo esto –ya lo dijo Debussy-, hay que hacerlo con el “do-re-mi-fa-sol-la-si”; es decir, los poetas tenemos que resolverlo todo con el abecedario.”

  Es notable lo eficiente y moderno que podía ser este señor manejando los metros clásicos, como lo muestra este poema de 1925.

  Durante la ceremonia de premiación, el discurso pronunciado por el Rey -necesariamente edificante-, contuvo un pasaje feliz. Dijo que los escritores nos van descubriendo los minerales brillantes que hay en nuestro destino colectivo, las pruebas de que nuestra existencia en la Tierra no es una pasión inútil.    Premio_Cervantes

Arquitectura

Arquitectura plena.

Equilibrio ideal.

Las olas verticales

y el mar horizontal.

                                        Tú oblicua.

La verticalidad,

voluntad de ola y trigo.

Yo me tiendo en la playa

para soñar contigo.

                                        Tú oblicua.

 Los puntos cardinales,

cabeza, pies y manos.

La rosa de los vientos,

de los vientos humanos.

                                         Tú oblicua.

Norte. Sur. Este. Oeste.

Cénit. Nadir. No sigo.

Es imposible astucia

la de acertar contigo.


“Versos Humanos”, Madrid 1925.

 

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