Acervo Poético

blog de poesía olvidada y poco leída

Las grandes palabras

1 comentario

 

          En un pasaje de su temprano Imagen de John Keats, Cortázar habla con dureza de la Esperanza, entre otras cosas la acusa de haberse quedado en el fondo la caja de Pandora sólo para arruinarnos la vida. En este poema de 1958, Emma de Cartosio carga contra otras prestigiosas palabras, congéneres y secuaces de aquella.

 La intensidad sostenida en bloque, la libertad de las imágenes y los nudillos que fija la serie de anáforas generan un trabajo de compacta violencia.

 

Jules Lefebvre, “Pandora”, Museo Nacional de Buenos Aires

 

Las grandes palabras

“¡Oh! las grandes palabras y su desdicha: ser

el surtidor únicamente iluminado durante

el día festivo de la adolescencia.

Y luego saber

que el amor ya tiene epitafio, estatua y vituperio.

Y luego saber

que la verdad es una toalla de pensión:

el servicial tiempo la echa al canasto del olvido

y trae otra distinta y nueva en su reemplazo.

Y luego saber

que la desolación es el matutino que

cotidianamente se pregona por la ciudad.

Y luego saber

que estamos solos, solos como

las alfombras con sus arabescos, soportando la familiar

premura que decolora y destrama.

Y luego saber

que encarnamos la piadosa mentira que un Dios

inventa para negar la exacta certeza del hombre.

Y luego saber

que somos cómplices de las promesas, de la fe,

de las dudas, de la melancolía y de la nostalgia.

Y luego saber

que somos víctimas de la gravedad y la erosión

aunque desafiemos los sitios y las horas;

que no impunemente la voz dice lo que

la vida y la muerte callan.

Y luego saber

que la eternidad ensobra la inconclusa

carta que cada uno escribe con sangre

en el papel del tiempo y del espacio.

¡Oh! las grandes palabras que villancican

los insomnios en espera de un nacimiento

divino y nos incitan a creer en el milagro

que perduran los niños y las estampas.

Las grandes palabras y su vigilia

con memoria de ojo, tras del caído

párpado de lo cotidiano.

Las grandes palabras y su verdad

de fósforo, ardiente y momentánea.

¡Oh! las grandes palabras asesinas

que una noche, a traición, nos matan.”


 

“El arenal perdido” (Editorial. Losada, Buenos Aires), 1958.

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Un pensamiento en “Las grandes palabras

  1. Hermoso…
    Aunque me quede defraudada de las palabras.
    Automáticamente cuando leí este poema, pensé lo mismo sobre ellas. Extraño, muy extraño.
    Gracias…:)

    Me gusta

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