Acervo Poético

blog de poesía olvidada y poco leída

Cuando el ayer era mañana

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        A la edad de nueve años, junto a sus padres, un abuelo, nueve hermanos, algunos tíos, la criada y una costurera, Eduardo Gonzalez Lanuza emprendió la travesía del Atlántico hacia la Argentina; había nacido en 1900, en Santander, España. La familia se instala en el barrio de Belgrano y  Eduardo inicia la buscada vida americana: completa el ciclo primario y luego la escuela Otto Krause, de donde egresa con el título de Químico Industrial; se casa muy joven y se emplea hasta su jubilación en la cervecería “Quilmes”. Alcanzó el puesto de jefe de laboratorio y escribió un Manual de Cervecería.

 El volumen de 1954, Cuando el ayer era mañana, es una expresiva evocación de los años de infancia en España y en Argentina, y de las no menos vastas semanas en el mar. Tal vez este título pueda ayudarnos a seguir el derrotero artístico de Eduardo. Durante los años veinte alía sus fuerzas a la imposición de modernidad de las vanguardias porteñas. Para el prólogo de su primer poemario, Prismas (1924), eligió con cuidado las palabras para mejor denostar la continuidad de las preceptivas poéticas clásicas: “Estimo que toda poesía que no sea creacionista está totalmente de más. Para repetir los viejos tópicos que desentrañaron los clásicos, tenemos los clásicos y sobran esos vergonzantes buhoneros de artículos de segunda mano”. Algunas décadas más tarde ya se había convertido en un preciso sonetista.

 

Tapa de la primera edición, 1954

Tapa de la primera edición, 1954

 

 

  “Me llamaron. Salí y amanecía,

  la luz iba inventándose serena.

  La creí: me creyó. Fue la azucena

  el pacto virginal del primer día.

 

  Me llamaron. Salí y el mediodía

  reverberaba ya sobre la arena.

  Le creí: me creyó. Febril sirena

  lúbrica en su furor resplandecía.

 

  Me llamaron. Salí y atardecía,

  el horizonte desde antigua pena

  me aludió. Pero ya no me creía

 

  ni le creí. Y así empezó mi plena

  intimidad con la melancolía.

  Me llamaron. Salí y anochecía.”

 

Poema originalmente no incluido en sus  libros, luego recogido en “Páginas de Eduardo Gonzalez Lanuza seleccionadas por el autor” (Editorial Celtia, Buenos Aires), 1983.

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